martes, 23 de abril de 2013

Coordinando los esfuerzos del equipo




¡Buen día, queridos lectores! Mi nombre es Andrea y ya que ésta es mi primera publicación en blog, trataré de contener la emoción para contextualizarlos como Dios manda.

Mi función dentro de Hombres de barro es la asistencia de producción. Normalmente, en la realización de algún proyecto cinematográfico, los productores son quienes aportan los recursos económicos y/o materiales, los responsables de la sustentabilidad del proyecto; es decir, de conseguir fuentes de recursos que hagan posible la realización de una película, cortometraje, etc.

Del mismo modo son, recurrentemente, quienes se encargan de la elección de los mejores hombres para cada una de las áreas de acción: fotografía, arte, audio, montaje, etc. Por último, producción también es, en gran medida, responsable de la promoción y difusión del trabajo —que es altamente necesaria tanto para ganar a tu público como para conseguir apoyos—.

Pero dentro de Hombres de Barro, algunas cosas funcionan diferente: claramente, no soy la empresaria que puso el dinero o el equipo técnico en este proyecto (de ser así, creo que no me correspondería escribir esta entrada); tampoco elegí a los miembros de mi equipo; de hecho, el equipo fue quien me propuso integrarme, cosa que me alegra y agradezco infinitamente.

Lo que sí nos corresponde tanto a Vero como a mí, es coordinar y armonizar los esfuerzos del equipo y administrar los recursos económicos, materiales, humanos, publicitarios y de tiempo que podamos lograr para la realización del documental.

Y hablando de coordinar esfuerzos, debo reconocer que, irónicamente, aunque los diez integrantes del equipo seamos comunicólogos, es difícil ponernos de acuerdo con respecto a ciertas ideas o acciones porque todos tendemos a ser propositivos y críticos. Sin embargo, también existe “muy buena vibra” para con los demás; nos hemos convertido en confidentes, en compañeros que nos respetamos mutuamente y en un equipo que sabe darse espacios de trabajo y de desestrés y diversión.

En cuanto a lo significativo que esta producción es para mí, diré que la experiencia GIFF es de las mejores que he tenido. Me emociona enormemente el hecho de participar en un festival de talla internacional a través de un proyecto que refleja una de las pasiones más grandes que han surgido en mí: hacer cine. Y si a eso sumamos la posibilidad de conocer y tratar de cerca a gente tan admirable y reconocida de la industria, esto es un gran placer.

Por último, debo decir que lo que me motiva a realizar Hombres de barro es, efectivamente, un sentimentalismo. Uno de los miedos más grandes que tengo es a la soledad, a ser olvidada; por algún motivo, el sentido de mi vida lo encuentro en la trascendencia: la trascendencia en las actividades que realizo, en los lugares y en las personas que conozco. Es por ello que siento la necesidad de contar la historia de Don Pedro y Don Francisco, dos personajes nobles y admirables que, en el pequeño pueblo de San Felipe Torres Mochas, enfrentan también su lucha contra el olvido.

Sin más por el momento, los invito a seguir al pendiente de este nuestro proyecto. Me despido y nos leemos a la próxima.

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